¿CONOCES TU MENTE?

La persona se empeña en conocerlo todo, pero no suele poner el menor interés en conocer esa mente que le acompañará toda la vida; quiere conocerlo todo, pero no presta la menor atención al “conocedor”. Así mismo la persona quiere ejercer control, sobre todo, menos sobre su mente. Del mismo modo, ordena su biblioteca y limpia su casa o su carro, pero no hace nada por ordenar y limpiar su mente.

Así arrastra una mente caótica, inestable, que causa desdicha propia y ajena que en lugar de resolver las complicaciones añade otras y que, cuando no hay dificultades, se encarga de crearlas. En principio es raro encontrar una persona que tenga una mente sana, equilibrada, armónica, capaz de evitar el sufrimiento innecesario, cooperante, que siembre concordia, que vea el lado más constructivo de las cosas y no sólo el destructivo, que realmente nos sirva y que no parezca una mente enemiga que nos quiera mortificar o pueda convertirse en rival.

LA ATENCIÓN

No somos conscientes de hasta qué punto es necesaria la atención en todos los ámbitos de nuestra vida, y con toda la razón se le ha considerado siempre una función de la mente esencial, que nos permite percibir, darnos cuenta, captar y, en suma, conectar con lo que sucede a cada momento.

Mediante la atención estamos presentes, esto es: se da la conexión con lo que deviene en el instante. Pero lo cierto y contundente es que raramente estamos atentos y apenas estamos lo suficientemente alertas para conectar con el instante presente o la realidad momentánea. Solo cuando algo nos interesa de verdad se activa la atención, pero se trata de una atención involuntaria o maquinal, que opera por sí misma.

La atención, como ya hemos dicho, es darse cuenta. A través de ella podemos darnos cuenta de lo que sucede fuera de nosotros, pero también dentro de nosotros. Es pues, como una flecha de dos puntas: una apunta hacia fuera y la otra hacia dentro. Desarrollando la atención podemos, además, aprender a distinguir entre el impacto que nos alcanza desde fuera y nuestra reacción, que viene desde dentro.

Esta doble atención es sumamente valiosa y eficiente para nuestro autoconocimiento y la realización de uno mismo. Y mediante su cultivo podemos aprender a no dejar que el impacto o estímulo exterior nos afecte en demasía. Buda lo ilustra con la parábola del dardo:

Una persona recibe un dardo y se lamenta, se aflige, grita, se conduele; en tal caso, pues, ha sido alcanzada por un dardo, pero ella misma añade otro. En cambio, otra persona puede recibir el dardo y no afligirse, ni gritar, condolerse, resentirse o resistirse, con lo cual solo recibe un dardo.

Así, un discípulo bien entrenado puede recibir un dardo (el impacto doloroso), pero no se conduele, ni grita, ni llora, ni se aflige, ni se resiste ni se resiente. Recibe una sensación dolorosa, pero no añade la sensación mental dolorosa; es decir, no agrega un dardo con su actitud al primer dardo. Así, no añade sufrimiento al sufrimiento, sino que vive la sensación tal cual es desde la ecuanimidad y la aceptación de lo inevitable.

Un antiguo adagio reza:

“No es lo que la experiencia haga de ti, sino lo que tú hagas de la experiencia”.

La atención unifica, canaliza, desarrolla el potencial de la voluntad, reeduca el carácter. Mediante el cultivo de la atención aprendemos a confiar más en nosotros mismos, a tener más fortaleza interior, a canalizar mejor la energía, a desarrollar la concentración y a disponer de un entendimiento más correcto.

La atención es la base para el despliegue de la lucidez o sabiduría, porque despierta la consciencia, unifica la mente y a su vez la calma, esclarece el entendimiento y permite ver lo que es, tal cual es, más allá de juicios y prejuicios, condicionamientos, tendencias latentes o viejos patrones.

La poderosa luz de la atención atraviesa la densa niebla de la mente (la ofuscación o ignorancia básica) y ayuda a conquistar la claridad mental y la visión clara, con lo que discernimos y dilucidamos mejor, examinando las situaciones de un modo más ecuánime, sin dejarnos arrastrar tanto por lo que nos gusta o disgusta ni por esquemas, por lo que las decisiones son también más sabias.

Si hay lucidez, recobrada mediante la atención y la percepción, entonces la cognición y la respuesta emocional son más de fiar. Se frenan las reacciones desmesuradas y neuróticas, con lo cual nos ahorramos hacernos daño a nosotros y a los demás. Así mismo, al estar más atento uno aprende a suprimir conscientemente las reacciones aflictivas, sin necesidad de reprimir.

Cabe señalar, e insisto en ello, que la atención es una función desarrollable y perfeccionable, y que por tanto es factible y muy deseable un entrenamiento metódico de la atención. El cultivo metódico de la atención es una senda cierta y segura hacia una mente más perceptiva, independiente, vivaz, más libre del pasado y del futuro, estable, armónica y sana.

En uno de sus discursos, Buda facilitó a los discípulos una instrucción esencial, en muy pocas palabras. Dijo: “ven y mira”.

¡Qué gran enseñanza! Ven y mira.

No se trata de juzgar, interpretar, estar a favor o en contra, sino de mirar. Ven y mira. Mira lo que es, más allá de reacciones de gusto y disgusto, apego u odio; mira lo que es, y no lo que te dicen o te han hecho creer que es. Dicho en otras palabras, mira las cosas tal y como son, sin prejuicios, preconcepciones, sin parámetros sociales sino tal cual son, y esto es válido para lo que ocurre fuera y dentro de ti.

 Si alguien te dice una palabra esa palabra no es buena, no es mala, quien le da un sentido de bueno o malo es tu mente, tus conceptos, conceptos que colocaron en tu mente aquellos que te educaron y la sociedad en la que creciste; si alguien hace algo ese algo termina siendo bueno o malo dependiendo de los conceptos y creencias de quien lo hace y de quien lo ve.

Recordemos que cada sociedad tiene sus propios parámetros y si bien existen principios básicos de interrelación respeto en lo personal y a la vida, cada sociedad tiene sus propios límites, en el peor de los casos el matar a un ser humano es cuestionado en todas las culturas y sin embargo si alguien mata en defensa propia no es considerado tan malo en líneas generales y si alguien mata en una guerra los del lado enemigo lo consideran asesino y los de su lado lo consideran un héroe; así pues vemos como todo depende de quien mire lo que está pasando y cuales sean sus conceptos y creencias.

De este principio surge otro que dice: todo está vacío, nada tiene esencia propia y ese vacío permite que quien lo ve o experimenta según sea el caso pueda llenarlo con sus ideas, conceptos y creencias; entonces para cualquier occidental una varilla de incienso no es más que algo que sirve para aromatizar el espacio y para un oriental es un instrumento ritualístico y hasta sagrado en algunos casos, de esta forma podríamos pasearnos por mil ejemplos sin parar.

Lo realmente importante aquí es entender que pase lo que pase a mi alrededor quien realmente va a determinar si esto te afecta positiva o negativamente eres tú mismo, basado en tus conceptos y creencias, por lo tanto, nadie te agrede, nadie te ataca al menos que tú lo permitas en tu mente, es momento de dejar de ser víctima de tu propia mente, es momento de dejar de ser víctima de tu formación.

Quítale el poder a todo lo que ocurre a tu alrededor y selecciona conscientemente que realmente quieres que tenga valor y fuerza en tu vida.

Existen muchas técnicas para reeditar nuestra formación, reprogramar nuestros conceptos y creencias además de entrenar tu mente para que aprenda a enfocarse solo en lo que tu decidas, así como darle fuerza en tu vida solo a aquello que consideres positivo para ti mismo.

A continuación, te enumero algunos de los principios fundamentales para entrar en este proceso de cambio, los cuales ampliare en un siguiente artículo.

Antes de iniciar me permito hacerte una sugerencia a ti que quieres iniciar este proceso de cambio.

  • Busca un buen psicoterapeuta que te guíe en el reconocimiento y técnicas de cambio de tus patrones pasados de conducta, considero esencial mirar nuestro pasado pues allí está la base de tu comportamiento, creencias, código de reacción y conductas en general, si deseas un verdadero cambio comienza por allí, pues sino es como querer tomar un exquisito jugo de frutas en un vaso sucio con agua podrida, por más sabor que tenga el sumo nunca podrás disfrutar su verdadero sabor, hasta limpiar el vaso.
  • Busca a alguien que este verdaderamente formado en el arte de adiestrar la mente, (meditación), preferiblemente que sea coherente su vida actual con lo que enseña y si no pues aprende bien la técnica y practica tu con todas tus fuerzas el ser coherente.
  • Aprende bien, practica bien y no desistas, no existen fallas en este entrenamiento solo aprendizaje, cada instante de conexión con tu mente, aunque te parezca que no avanzas si lo estás haciendo pues cada esfuerzo es sumativo. Solo se disciplinado, perseverante y coherente y pronto comenzarás a ver los resultados.
  • Recuerda que la verdadera práctica está en el día a día, en el mundo de tus relaciones y la coherencia con los principios que rigen tu práctica se expresa principalmente en tus decisiones, acciones y reacciones frente a los diferentes eventos que se te presenten en la vida diaria.

Ahora si te ofrezco algunos elementos para educar la mente:

  • Clara Intención (establecer como prioridad mi transformación interior).
  • Conocimiento de las leyes (dejar de ser víctima de ellas, convirtiéndolas en herramientas para vivir).
  • Observación Constante (ser siempre consciente de lo que se siente y lo que se hace).
  • Ecuanimidad (mantener el mismo estado interior frente a lo que me afecta positiva o negativamente).
  • Decisión (escoger a voluntad el camino de la transformación y la liberación).
  • Austeridad De Los Sentidos (reconocer el deseo y el apego que generan los sentidos, disfrutar de los sentidos, no ser esclavos de ellos).
  • Cuestionar Mis Justificaciones (atentos de entender que lo que me ocurre es generado por mí mismo, aunque crea que el responsable está afuera).
  • Reprogramación (atentos de cambiar constantemente los pensamientos y afirmaciones negativas a positivas).
  • Libertad (no establecer acuerdos o compromisos que limiten mi libertad de pensamiento o acción).
  • No Reacción (aquietarse y observar el proceso de todos los eventos o sensaciones: aparecer, crecer, declinar y desaparecer).

Te invito a iniciar una práctica partiendo desde la autoobservación constante, permitiéndote darte cuenta de cuales son aquellos elementos que necesitas cambiar. Al mismo tiempo, es muy importante estudiar cada uno de los elementos anteriores para poder diseñar una estrategia en dirección a generar un cambio en tu interior.

Con este artículo solo pretendo motivarte a que te inicies en el autoconocimiento y darte pistas de cuales son los elementos a profundizar.

Continuaré subiendo artículos que te ayudarán a sumergirte en este camino.

Espero haberte ayudado.

Un abrazo de parte de la Familia Nei Shu

 

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